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2002, año del lanzamiento de la campaña

Con este artículo de invitación a participar en la primera jornada de no televisión fue que iniciamos en 2002. Ubicado en nuestra página WEB por esa época, en otros espacios virtuales y circulando por ahí, fue nuestra carta de presentación como organización no gubernamental que preguntaba abiertamente más por el papel del televidente que por los contenidos.

Durante esta primera jornada, denominada El 23 de octubre no prenda la tele, prenda la vida, nos dimos a conocer a los grandes medios de información, a los comunitarios, a los colegios y a las facultades de comunicación, espacios que consideramos vitales para buscar impacto e incidencia. Dada su novedad, fueron bastantes los medios de comunicación que reportaron la propuesta. En prensa, tuvimos difusión en El Espectador, El Colombiano, El País, la revista Semana y fue cubierta también por la agencia de noticias de Colprensa, que la envió a un buen número de sus abonados en el país. El crítico de televisión, Ómar Rincón, en El Tiempo, dio a conocer un par de notas respecto a la jornada no televisiva.

Este mismo diario, con la entonces FM de RCN, encargaron y financiaron una encuesta en el territorio nacional, realizada el 23 de octubre y publicados sus resultados en la edición de El Tiempo del 27 de octubre. Una de las preguntas fue: «¿Supo de la iniciativa de una ONG para apagar los televisores durante un día la semana pasada?», la que tuvo como respuesta un SÍ del 40 por ciento y, por tanto, un NO del 60 por ciento. También se les preguntó: «¿Participaría usted en esta forma de protesta?». El 46 por ciento dijo que sí, el 42 por ciento que no y el 12 por ciento no sabían o no respondían. En cuanto a «¿Cree usted que este tipo de acciones ayuda a mejorar el contenido de los programas que se emiten?», 44 por ciento dijeron que no, 37 por ciento que sí y el 19 por ciento no supo o no respondió. La encuesta fue dirigida a población mayor de edad, hombres y mujeres de Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga. El tamaño de la muestra fue de 1050, el método fue la entrevista personal. Su margen de error fue del 3 por ciento y el nivel de confianza de 95 por ciento.

Estos resultados sorprendieron favorablemente, sobre todo teniendo en cuenta que nuestros mecanismos de difusión habían sido carteles, afiches, volantes, plegables y el voz a voz: el radio Bemba, principalmente en la Capital, pero con apoyo vía amigos, correos, llamadas telefónicas en Medellín, Cali, Barranquilla, Popayán, Bucaramanga, Leticia, Riohacha, Ibagué y Pereira, entre otras ciudades.

La radio también se manifestó ampliamente. Lo hicieron noticieros y programas de las cadenas de Caracol, RCN, Todelar y Súper. Emisoras de Bogotá como Santa Fe, la FM, la U.D. Estéreo, la Emisora de la Universidad Javeriana y la Emisora de la Universidad Nacional dieron a conocer la propuesta en Bogotá; y también de Medellín, Cali, Popayán, San José del Guaviare, entre otras, manifestaron su interés e hicieron eco en las ciudades y regiones respectivas. También se hicieron entrevistas y reuniones con diferentes grupos de estudiantes universitarios interesados en difundir esta iniciativa en sus correspondientes facultades. En cuanto a la televisión, se hizo difusión en el programa de la Defensoría del televidente de Caracol y se divulgó en la televisión comunitaria TyN (Canal 39) de Soacha y en TV Álamos.

Por razones de nuestro trabajo cultural con distintos colegios de Bogotá, fueron muchos los docentes que, con sus estudiantes, se vincularon a la campaña mediante actividades que tuvieron que ver con jornadas de juegos tradicionales, debates en torno a la televisión, a los medios masivos, al consumo y realización y ubicación de carteleras en los espacios escolares.

Algunas de estas jornadas fueron apoyadas por la Corporación Comunicar con el acompañamiento de colegas de la comunicación que se vincularon voluntariamente, y con estudiantes de grados Décimo y de Once del colegio Agustiniano del centro de Bogotá, quienes veían la asignatura de medios de comunicación e hicieron presencia en más de un plantel educativo para participar en paneles y en los distintos debates suscitados en torno al tema de los medios masivos y de la TV en especial.

En los colegios pusimos a circular 15 mil Formatos de diálogo con los medios, en el cual los docentes, estudiantes y hasta padres de familia reportaron sus gustos y diferencias con los contenidos televisivos de la época, incluida la publicidad. Se recogieron 6732 formatos de los cuales, 6595, el 98 por ciento, afirmaron que el 23 de octubre aceptarían la invitación de no prender la tele por la mala calidad de programas como:

Padres e hijos 1150

Pedro el escamoso 950

Tres puntos aparte 632

Siete veces amada 574

Amigos por siempre 542

Cien colombianos dicen 410

Los Simpson 351

Caracol Noticias 310

Expedición Robinson 279

El juego de la vida 264

 

 

También se preguntó respecto a las razones genéricas por las cuales no sintonizaban la tele y las respuestas mayoritarias apuntaron a:

Poco atractivo 369

Mala influencia 321

Repetitivos 283

Noticias negativas 250

Largos 220

Temática 188

Incoherentes 170

Groseros 169

Ficticios 169

Ridículos 159

 

Estos formatos fueron distribuidos desde finales de septiembre hasta mediados de octubre a docentes, directivos docentes y líderes estudiantiles, la inmensa mayoría de colegios de bachillerato Bogotá, de los estratos 1, 2, 3 y 4. También fueron muchos los colegios que con el tiempo nos enteramos de que habían llevado a cabo algunas acciones pero nunca nos reportaron tales actividades.

Pieza clave para la difusión de esta primera jornada de no TV fue el impreso nuestro de circulación semestral, Distrito Vital, que había sido fundado dos años atrás y que en su cuarta edición, que circuló durante el primer semestre de 2002, fue inquietando a nuestros lectores docentes e invitándolos para la primera jornada. De igual manera fue apoyo esencial la naciente publicación de Medios Vitales, de la que circularon dos ediciones en año y medio, y cuyo propósito principal era el de ampliar la información de estas primeras jornadas de no tele.

También tuvimos la oportunidad de participar, como proponentes de la idea, en un foro realizado en la Universidad Javeriana y coordinado por Omar Rincón, en el que participaron docentes y estudiantes de la Facultad de Comunicación.

En esos meses de septiembre y de octubre de 2002, se efectuaron otras acciones en la sede de la Corporación Comunicar. Una, eran reuniones preparatorias, los sábados de 5 a 6 p.m., una vez finalizados los talleres de prensa juvenil que habitualmente realizamos en las tardes. La otra fueron tertulias, entre semana y hacia las 7 de la noche, con la participación de docentes, de algunos padres de familia y, a veces, de estudiantes de bachillerato o de universidad. Fueron cuatro jornadas en las que estuvieron presentes expertos de la televisión dando a conocer su opinión.

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