Inicio / Política editorial de la Corporación Comunicar

Política editorial de la Corporación Comunicar

Creemos que en este marasmo de contrariedades, de despropósitos, de incertidumbres, es nuestro deber de ciudadanos y de trabajadores culturales darle el tratamiento adecuado a la palabra y recordar, con la insistencia necesaria, que ella es, primero, una necesidad para respirar y mantenernos como cultura; segundo, es un vital instrumento de trabajo.

Desde nuestras carencias y desde nuestra integridad, debemos resaltar el peso específico de cada palabra: de su potencia y de su sapiencia. El preámbulo a guerras e invasiones han sido hermosas palabras de victimario a víctima como libertad, solidaridad, hermandad. Lo sabía Hitler. También Obama y Bush.

 

Este es nuestro punto de partida
Como históricamente han existido los imperios en las distintas etapas de nuestra historia, Estados Unidos es el actual y como tal ha sido parte del conflicto en distintos regiones del mundo, incluida América Latina y Colombia.
El neoliberalismo ha incidido para que las políticas públicas ya no se propongan y ejecuten desde el ámbito estatal sino desde el corporativo: las transnacionales.
Hay una agenda global oculta, patrocinada por polos de poder, estatales y multinacionales, que afecta agendas y políticas públicas regionales, nacionales y locales.
Nos alegra Porto Alegre y detestamos Davos.
Es necesaria una perspectiva latinoamericana a cada una de nuestras acciones.
Estamos en un país en guerra desde hace décadas.
 
Esto creemos
Nuestros espacios son de convergencias, divergencias y creemos en el disenso.
Pretendemos contribuir a la transformación de la sociedad, teniendo en cuenta los derechos humanos, económicos, sociales y culturales, civiles y políticos.
Existen lucros más valiosos que el económico.
Somos humanos, somos personas, somos hacedores de cultura; somos ciudadanos y ciudadanas.
Entendemos el diálogo como mecanismo de discusión sobre el cual se sustenta la reflexión.
En tiempos de guerra, la primera víctima es la información: la veracidad.
Los medios no manipulan la información. La manipulan los detentadores de poder; los propietarios, directores de medios y periodistas con intereses políticos y económicos.
La información notoria que circula en los medios proviene de uno de los bandos. El otro es desconocido y sistemáticamente estigmatizado.
Primera regla del periodismo es dar a conocer las dos caras de la moneda.
El objetivo de los grandes medios, que tienen como materia prima la puesta en circulación de la información, es el lucro económico y son los que más impacto y sintonía tienen en las audiencias nacionales.
La televisión espectaculariza el país, no lo explica. Se tiene la percepción que la tele certifica verdades.
La comunicación reafirma la autonomía y permite procesos de construcción colectiva.
La comunicación es solo una y es en la medida en que problematiza, invita a la reflexión y a la acción.
La comunicación articula, acompaña y genera procesos. 
 
Esto queremos
Promover y visibilizar personas naturales y jurídicas por sus propuestas y trabajo en pro de las distintas comunidades.
Proponer búsqueda de ganancias y dividendos pedagógicos, profesionales, humanos, críticos, solidarios y éticos.
Visibilizar el perfil de ciudadano y menguar el de consumidor.
Conspirar, respirar y construir en colectivo.
Desaprender hábitos excluyentes y proponer nuevos aprendizajes incluyentes.
Resignificar, desaprender, no olvidar.
Difundir y distribuir información y opiniones nuestras y de diversas fuentes, en especial las generadas desde las organizaciones comunales, académicas, comunicacionales, culturales y políticas comprometidas con otra ciudad, otro país y otro mundo posible.
Repensar lo sistemáticamente establecido; que cada artículo aporte, critique o invite al cuestionamiento o a la movilización.
Romper el cerco mediático impuesto por los medios comerciales de información.
Promover la formación y cooperación de reporteros comunitarios, colaboradores y equipos editoriales locales. 
Ser un referente para la comunicación y la educación popular.
Promover la publicación de: artículos suficientemente argumentados, seguimiento y análisis de los medios, crónicas y reportajes a favor del cambio y la justicia social; historias que afectan grupos sistemáticamente desconocidos por los medios comerciales de información, información que vinculen la realidad local con dinámicas nacionales y/o globales.
Desinstrumentalizar el concepto de la comunicación.
Difundir información y opinión para que algo bueno pase a la ciudadanía.
Fomentar la soberanía informativa en la ciudad.
Destejer desde la dignidad, la no-violencia y la acción ciudadana, lo que el Sistema teje globalmente.
 
No publicaremos
Mensajes discriminatorios: racistas, sexistas.
Textos difamatorios o personalistas que revelen información privada o amenacen a personas particulares.
Textos proselitistas, ya sean religiosos o políticos.
Hechos falsos y desinformación.
Artículos sin nombre de autor.
Textos que no aporten; que no inviten a la reflexión o a la movilización.
 
Esto no somos
Ahistóricos.
Netos consumidores.
Transmisores de datos, como lo son los medios comerciales de información.
Imparciales ni objetivos.
Instrumentalizadores de la comunicación.
Un periférico del sistema de información.
 
Invitamos a…
ciudadanas y ciudadanos como niñas, niños, jóvenes, adultos, ancianos, mujeres; trabajadores, desempleados, subempleados, académicos, estudiantes, dirigentes, de a pie, intelectuales, desplazados, vendedores formales e informales, madres comunitarias, obreros, oficinistas, artistas y también periodistas, a difundir sus ideas.
 
 Y también…
se permitirá y se agradecerá la publicación en otros medios, de los contenidos que divulguemos en nuestra WEB. Solicitaremos, cordialmente, citar el autor y la fuente.
 
Si le sirven…
algunas de las líneas arriba escritas para su proyecto de comunicación, haga uso de ellas. Cítenos. Cuéntenos.